"Es tuya la decisión de que camino tomar."
Seguía sin entender nada.
Una luz clara la cegó.
No supo cuanto tiempo había transcurrido.
Después de esa luz fue como volver a la intensa oscuridad que la rodeaba.
Pero esta vez era distinto; bajo su espalda sentía algo que la picaba.
Estaba fresco, le recordaba a algo pero no sabía bien a que.
Poco a poco se iban formando unas siluetas a su alrededor que fueron tomando forma con el tiempo.
Todo se tornó azul y blanco, con algún matiz gris, pudo distinguir tras mucho forzar sus ojos.
Al poco se fue abriendo paso un color verde.
Estaba en campo abierto.
-Has tardado mucho en despertar, creí que no lo conseguirías, es normal que estés asustada, la mayoría lo están cuando logran despertar. Claro que los que logran despertar no son muchos.
Intuyo que los dos tenemos como meta el mismo lugar y creo que será mejor darnos prisa.
Cada segundo es de vital importancia aquí.
Hay un pueblo nada más pasar aquella colina, allí podremos enterarnos un poco más sobre lo que pasa.
Hablaba muy rápido y eso la mareaba, no entendía bien que estaba diciendo, sentía que volvería a caer en un profundo sueño si seguía escuchándolo.
-Solo te pido que no vuelvas a perder el conocimiento.
La perplejidad tomó su rostro.
"¿Quién es este niño? ¿Qué hace aquí? ¿Qué hago yo aquí?"
De pie junto a ella se encontraba un chico no muy alto. Su cara era similar a la de un niño pequeño.
Su piel era de un tono un poco oscuro y su pelo, de un rubio ceniza, más largo de lo que ella estaba acostumbrada.
Su voz, alegre como la de un pajarito.
Parecía contento de hablar con ella.
-Por cierto, yo me llamo H, ¿Y tú?.
-Yo...
Las palabras salían de su boca con gran dificultad, le dolía hablar y tampoco sabía muy bien que decir.
Tenía la garganta totalmente seca.
-¡Ah! te llamas F. Está bastante bien para empezar.
La cogió del brazo. Dolía.
Vio que en el había una pequeña pulsera de plata con una letra gravada.
"F"
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